Aluminosis en forjados: qué es, cómo detectarla y qué soluciones existen
La aluminosis es, junto con la carbonatación severa, la patología más grave que puede afectar a un forjado de hormigón. A diferencia de otros deterioros que evolucionan de forma lenta y predecible, la aluminosis puede comprometer la capacidad resistente de las viguetas de forma progresiva y, en casos avanzados, derivar en colapso estructural sin señales visuales previas evidentes. Por eso, cuando aparece en un informe de inspección, exige una respuesta técnica fundamentada y sin demora.
Este post recoge los criterios esenciales para identificar si un forjado tiene aluminosis, evaluar su estado real y decidir qué tipo de intervención es la adecuada.
Qué es la aluminosis y por qué afecta a los forjados
El cemento aluminoso (también llamado cemento de aluminato de calcio o CAC) fue ampliamente utilizado en España entre las décadas de 1950 y 1970, principalmente en la fabricación de viguetas prefabricadas para forjados de edificación residencial. Sus prestaciones iniciales eran notables: alta resistencia a corto plazo, buena resistencia al fuego y tiempos de desencofrado reducidos.
El problema surge con el tiempo. En presencia de humedad y a temperaturas superiores a 25-27 °C, los compuestos cúbicos que forman la pasta de cemento aluminoso sufren un proceso de conversión hacia fases hexagonales de menor resistencia mecánica. Este fenómeno, conocido como conversión del cemento aluminoso, puede reducir la resistencia a compresión del hormigón hasta en un 50%, y aumenta su porosidad, lo que a su vez facilita la carbonatación y la corrosión de las armaduras embebidas.
El resultado es un círculo de degradación: la conversión debilita el hormigón, la mayor porosidad favorece la penetración de agentes agresivos, y la corrosión de las armaduras genera expansión interna que fisura y desintegra el recubrimiento. La patología no avanza de forma uniforme: zonas con mayor exposición a la humedad (baños, cocinas, fachadas, cubiertas) se deterioran antes y con mayor intensidad.
Cómo detectar la aluminosis en un forjado
Señales visuales a inspeccionar in situ
La inspección visual es el primer paso y, aunque no permite diagnóstico definitivo, orienta sobre el nivel de riesgo:
- Eflorescencias y manchas oscuras en la cara inferior de las viguetas, especialmente en las zonas de cabeza de vigueta junto a los apoyos.
- Fisuras longitudinales a lo largo del nervio de la vigueta, que pueden indicar expansión por corrosión de armaduras.
- Desprendimiento del recubrimiento (spalling): fragmentos de hormigón que se han soltado dejando las armaduras expuestas.
- Oxidación visible de las armaduras: corrosión activa con presencia de óxido rojizo, a veces con formación de costras.
- Cambio de coloración del hormigón: tonos marrones o verdosos pueden indicar presencia de humedad sostenida o reacción química.
- Deformaciones en el entrevigado: en estados avanzados, el forjado puede presentar flechas visibles desde la planta inferior.
Es importante señalar que la ausencia de señales visuales no descarta la aluminosis. Un forjado puede estar en fase avanzada de conversión sin que el técnico lo detecte a simple vista.
Confirmación mediante ensayos de laboratorio
Ante cualquier sospecha fundada, el diagnóstico definitivo requiere análisis de laboratorio sobre muestras extraídas de las viguetas:
- Análisis químico (difracción de rayos X, DRX): determina la proporción de fases cúbicas y hexagonales del cemento. El grado de conversión se expresa en porcentaje; valores superiores al 85% indican conversión prácticamente completa.
- Resistencia a compresión sobre testigos: permite comparar los valores reales con los de diseño y con los mínimos estructurales exigibles.
- Profundidad de carbonatación (ensayo de fenolftaleína): evalúa hasta qué punto la alcalinidad del hormigón se ha reducido, con las implicaciones que eso tiene para la protección de las armaduras.
- Contenido de cloruros: relevante si el edificio está en zona costera o ha sufrido tratamientos de deshielo en el pasado.
La toma de muestras debe realizarse en zonas representativas del forjado, priorizando las áreas con mayor exposición a humedad. En edificios plurifamiliares es habitual muestrear viguetas de varias plantas y orientaciones para obtener una imagen completa del estado general.

Criterios para decidir el tipo de intervención
Una vez confirmado el diagnóstico, la decisión de intervención depende de tres factores: el grado de conversión, la resistencia residual real y el estado de las armaduras.
Escenario 1: Conversión avanzada, resistencia por encima de los mínimos estructurales, armaduras sin corrosión activa
En este caso, la estructura puede seguir en servicio con vigilancia periódica y medidas de control de la humedad. Sin embargo, este escenario es menos frecuente de lo que cabría esperar: la conversión elevada y la ausencia de corrosión no suelen coexistir salvo en edificios con condiciones de exposición muy controladas.
Escenario 2: Conversión avanzada con resistencia comprometida y/o corrosión de armaduras
Es el escenario más habitual en edificios con forjados aluminósicos de los años 60-70 sin intervención previa. Aquí el refuerzo puntual no es suficiente: la vigueta ha perdido su capacidad funcional y necesita ser reemplazada en su función estructural, no simplemente apuntalada o recubierta.
La solución técnica más sólida en este escenario es la sustitución funcional de las viguetas, que consiste en instalar nuevas vigas metálicas que asumen íntegramente las cargas que transmitía la vigueta original, sin necesidad de demoler el forjado existente. La vigueta deteriorada queda en su posición pero deja de trabajar: toda la carga pasa a la viga nueva.
Escenario 3: Colapso inminente o daños estructurales severos
En casos extremos con deformaciones importantes, corrosión generalizada de armaduras o fisuración extensa del entrevigado, puede ser necesaria la demolición y reconstrucción parcial del forjado. Este escenario, aunque infrecuente si la patología se ha detectado a tiempo, exige apuntalamiento inmediato hasta la ejecución de la intervención definitiva.
La sustitución funcional como respuesta técnica a la aluminosis
El sistema NouBau está diseñado específicamente para resolver patologías graves en forjados, incluida la aluminosis, mediante sustitución funcional activa de las viguetas. A diferencia de los refuerzos convencionales, que trabajan de forma colaborante con la vigueta existente (y por tanto dependen de su resistencia residual), NouBau instala una viga metálica que se empotra en los apoyos y asume la carga de forma autónoma e íntegra.
Esto tiene una implicación técnica importante: la vigueta aluminósica deja de ser un elemento resistente. Su estado de conversión deja de condicionar la seguridad estructural del forjado. El sistema cuenta con DIT+ 271P/22 y ha sido aplicado en numerosas intervenciones en edificios residenciales con forjados aluminósicos en España.
Desde el punto de vista operativo, la intervención se ejecuta sin demolición del forjado, sin necesidad de que los ocupantes abandonen la vivienda en la mayoría de casos, y con generación mínima de escombros. En proyectos de rehabilitación con varias plantas afectadas, estas condiciones tienen un impacto directo en el coste total de la intervención y en los plazos de ejecución.
Normativa y contexto regulatorio
La aluminosis en edificios residenciales ha sido objeto de atención normativa en España desde los años 90, especialmente en Cataluña, donde la concentración de edificios afectados motivó la publicación de guías técnicas específicas por parte del Institut de Tecnologia de la Construcció (ITeC).
A nivel estatal, el Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SE) establece las exigencias de seguridad estructural que deben cumplirse tanto en obra nueva como en intervenciones sobre edificios existentes. Cualquier intervención en un forjado con aluminosis confirmada debe documentarse con un proyecto técnico visado que acredite que la solución adoptada restituye las condiciones de seguridad exigibles.
En el contexto de las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE/IEE), la aluminosis figura como una de las patologías que puede generar una calificación de deficiencia grave o muy grave, con obligación de intervención en plazos determinados por la administración competente.
La aluminosis es una patología que no admite una gestión conservadora indefinida. Una vez confirmado el diagnóstico mediante ensayos de laboratorio y evaluada la resistencia residual de las viguetas, la decisión de intervención debe tomarse con criterio técnico claro: el refuerzo parcial sólo es válido si la vigueta mantiene capacidad estructural suficiente; en caso contrario, la sustitución funcional es la única respuesta técnicamente rigurosa.
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Categorías: Patologías, Rehabilitaciones.
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